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Madero era un niño con mucha imaginación, un niño sano, sano pero con un extraño padecimiento: tenía aspecto de mujer. A sus trece años de edad ya era toda una señorita bien dotada, caderas anchas, cintura delgada y busto grande, se podía decir que era una señorita muy hermosa, con esos ojos claros y cabello castaño. No sé cómo sabían sus padres que era hombre (quizá sus genitales les indicaron algo, quizá era andrógino, quien sabe, la cosa es que era un niño muy bonita).
Madero tenía unos padres ejemplares que siempre le mostraban cuanto lo amaban. Siempre salían a pasear, se reunían todos a la hora de la comida, conversaban, y sobre todo, lo consentían mucho comprándole cosas, muchos juguetes, en especial, autos. A Madero le encantaba fantasear con sus carritos, le encantaban los autos, de cualquier clase: camiones, autos de carreras, deportivos, maquinas, grúas... en fin, toda aquella maquina con llantas. Hacía historias interminables y maravillosas, solía imaginar que el era el conductor de aquellos autos y se adentraba en sus historias de una forma tan intensa que olvidaba sus quehaceres, incluso sus necesidades, como dormir o comer. Era un niño, ¿Qué se podía hacer?
Madero tenía un amigo de su misma edad, un niño igual o más travieso que él. Su nombre era Francisco, era su mejor amigo y juntos eran unos diablillos. Francisco creía que Madero era una niña, y lo consideraba muy bonita, pero no sé atrevía a decírselo. Siempre jugaban e imaginaban muchas cosas. Lo que más hacían era imaginar que viajaban al espacio y que desde allí observaban la Tierra. Ese era el gran sueño de ambos.
Ellos vivían en un pueblo muy bonito conocido como "El pueblo cerca de los montes Arklay", ahí pasaron su infancia y crecieron y crecieron hasta que los adultos Francisco y Madero se "independencializaron" y decidieron buscar empleo. Por suerte para ellos, en la compañía misteriosa Tisyobsox necesitaban personal, así que decidieron ir. Fueron contratados sin problema alguno y se les dijo que su labor era transportar un camión cada vez que se les pidiera y sin hacer ninguna clase de preguntas, además de que la paga era excelente. Claro que aceptaron el trabajo y de inmediato tuvieron que hacer su primer trabajo. Su jefe les dijo que tenían que ponerse el uniforme y que llevaran el camión a un punto alto en el monte Arklay. Se pusieron su uniforme y los llevaron a una especie de hangar donde había muchos automóviles deportivos, camionetas, grúas, camiones, trailers, y algunos tanques. Ahí les indicaron cual iba a ser el camión que iban a transportar, era un camión grande el cual les dijeron que se llamaba Tacho, les explicaron un poco que estos vehículos no necesitaban gasolina, que había una sustancia que ellos encontraron que le llamaban Energio… Energo… No lo recordaban bien, pero eso no importaba porque su trabajo no era acordarse de esos detalles. Entonces subieron al camión y les dijeron que tenían que llevarlo a la montaña y estacionarse en un lugar lejano a la carretera y apagar el motor por un lapso de 10 minutos, que fueran lo más precisos con el tiempo, y después que regresaran. Eso era todo lo que tenían que hacer por ese día. Cuando arrancaron e iban saliendo del hangar, un tráiler enorme de color azul y rojo casi los golpea. Un poco enojados siguieron sus órdenes hasta que llegaron a un buen lugar para estacionarse. Apagaron el motor y esperaron un poco confundidos acerca del por qué tenían que hacer eso, entonces en el panel del camión se activó un contador que marcaba diez minutos e iba hacia atrás. Pasaron unos 10 segundos y otras luces se activaron en el panel del camión y luego se escucho una voz que dijo: Bienvenidos pasajeros, mi nombre es Tacho X y estamos aquí para unas pruebas de combate.. ¿Combate? Pensaron Francisco y Madero, -¿Cómo que combate?- dijo Francisco que estaba de copiloto, Así es pasajeros, estamos aquí para probar los misiles teledirigidos.- decía la voz metálica de Tacho, y después de decir eso, escucharon una especie de silbidos, dos en total, que provenían de la parte trasera del camión y después de unos segundos se oyeron dos explosiones, una tras de otra. Francisco y Madero no lo podían creer, estaban un poco asustados y entonces el contador del panel llegó a cero y la voz de Tacho dijo: Hora de regresar a la base pasajeros.. Regresaron a la base discutiendo un poco de que era lo que había pasado en esos diez minutos hasta que llegaron y les dijo su jefe: Muy bien muchachos, hicieron un trabajo excelente, vayan a descansar a sus hogares.. Así fue su primer trabajo y los siguientes, ellos llevaban a Tacho a un lugar alejado y el camión se encargaba de probar las armas por si solo; ellos no hacían preguntas, les pagaban bien y todo era feliz. Unas 5 veces pasó esto cuando su jefe los mandó llamar y les explico algunas cosas: Como ustedes sabrán chicos, nuestra compañía se dedica a la fabricación y asignación de equipo bélico, para ser más precisos: tanques todopoderosos, como los llamo yo. Además han notado por ahí que existen unos vehículos que no parecen de guerra como los autos deportivos, pues déjenme decirles que se equivocan si creen que son inofensivos, estos vehículos no los fabricamos nosotros, ni los americanos, ni si quiera los rusos, de hecho creemeos que no son terrestres… Pero en fin, lo que les quiero decir es que los diferentes Tachos si lo hicimos nosotros y existen diez de ellos, ustedes maniobran a Tacho 10 o Tacho X como mejor los conocemos. Hemos hecho sus credenciales para que tengan acceso a las instalaciones sin tanto papeleo, como ya ha pasado antes. Les hemos asignado sus nombres clave dentro del complejo, tú Madero, serás T-X y tú Francisco serás T-X2, la T es de Tacho y la X es el número romano del Tacho que conducen, en tu caso Francisco, tu código está compuesto por un 2 el cual indica que eres el segundo al mando de Tacho X. Pues bien muchachos, están haciendo un excelente trabajo, sigan así, pueden ir a descansar a sus hogares.
Un día como cualquier otro, se les llamó para hacer otro viaje con Tacho X. Ellos llegaron, subieron al camión y se fueron con rumbo a un desierto…